Ser y sentirse una mujer “normal” viene siendo algo muy complejo y más si perteneces al grupo de chicas con ciertos problemas en su ciclo menstrual y hormonal; teniendo que pasar por cambios a nivel físico y emocional, que directa o indirectamente nos hacen ser aceptadas por los demás.
Bienvenidos al manicomio
Nuestras madres siempre nos han dicho y recalcado que cualquier síntoma o cosa que veamos anormal en nosotras se lo comuniquemos de inmediato, para llevarnos con un doctor, pues bien este fue el caso de Vicky Spratt una chica británica que a sus 14 años, presentó una irregularidad en su ciclo menstrual el cual habría durado tres semanas, por esta razón un doctor le prescribió el uso de pastillas anticonceptivas, las cuales “le ayudarán” a que todo regresará a la normalidad.
"Me advirtió que no me protegería de enfermedades de transmisión sexual y que, si tenía sexo sin protección, podría sufrir de cáncer cervical más adelante. Pero a los 14 años, las relaciones sexuales no eran parte de mis intereses" recuerda Spratt, con el pasar del tiempo la depresión, ansiedad y el pánico, eran sus mejores amigos, iniciando una etapa la cual culminaría el día en el que encontrará la píldora adecuada para su organismo, el tiempo pasaba sin encontrar la victoria, en un mundo en el que los repentinos cambios de humor en una mujer son normales o solamente lo hacen por querer hacer un poco de drama.
Con relación a su vida adulta, inició siendo algo tormentosa, al ver que sus relaciones amorosas no duraban, sentía que las personas que la rodeaban no la entendían y su rendimiento a nivel académico no iba para nada bien y cada cosa que le pasaba en su vida cotidiana tenía serias repercusiones en su estado emocional a tal punto de que llegar a pensar en el suicidio. "Pensé que el problema era yo: una persona infeliz, insegura e inútil". cuenta Vicky.
La señal…
Aquella madrugada lluviosa en la que había tenido dos ataque de pánico durante toda la noche, pensó en que tal vez aquellas diminutas pastillas de color amarillo, junto a una veladora con un cálido olor a vainilla, que permanecían en su mesa de noche y que se habían convertido en un rito de iniciación cada mañana, serían las causantes de los marcados cambios de humor que tanto la venían afectando a lo largo de sus 28 años de vida.
Del mismo modo, decidió consultar con su médico de confianza y al plantear le lo que le sucedía, le cambió la fórmula por unos medicamentos conocido como betabloqueadores, usados generalmente para tratar la ansiedad- "Viví de esa manera por unos siete meses, no lo recuerdo con exactitud porque los recuerdos en ese período de mi vida son borrosos.
La teoría de Spratt
Así fue como, cada uno de los especialistas que ella consultaba, afirmando que las pastillas anticonceptivas, no tienen ningún tipo de relación por lo que estaba pasando esta joven editora del sitio web de moda The Debrief, que por cosas encontró unas pastillas en el baño de su acogedor apartamento, con una gran dosis de estrógeno, devolviéndole el sentido a su vida por un año, pero como no todos los cuentos tienen un final feliz, este no iba a ser la excepción, pues tuvo que suspenderlas ya que corría un gran riesgo de sufrir una trombosis en unos pocos años si seguía con su consumo.
Es así como ya cansada de todo, decide ir en contra de lo que le había recomendado su médico de confianza; dejando de tomar los anticonceptivos que contienen únicamente progesterona y un mes más tarde suspendió los betabloqueadores.
Un olor a primavera
"Sentada en una playa lejana, bajo una tormenta eléctrica tropical, lloré de alivio. Volvía a ser yo de nuevo, estaba en control de mi mente. No estaba equivocada, sabía más de lo que los doctores me hicieron creer".declaró la joven editora tras un año en el que todo estuvo bajo control. Queda por aclarar que los problemas que Vicky Spratt, vivió durante muchos años no tienen comparación alguna y por lo que una mujer jamás desearía pasar, la recuperación ha sido un proceso largo pero duradero, en el cual ha recobrado su identidad y hasta el día de hoy aquellos ataques de pánico no volvieron a presentarse. Existen diferentes situaciones en las que llega a sentirse algo ansiosa, estresada o un poco desanimada, por situaciones colaterales, pero nada en comparación a lo que experimentó cuando consumía aquel veneno que recorrió sus venas durante años.
(Imágenes tomadas de Pinterest y Polly Nor)
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